Cuando hablamos de filtración sanitaria en un proceso industrial no nos referimos solo a quitar turbidez o partículas visibles: hablamos de demostrar, con un dato y una norma detrás, que ese lote no lleva microorganismos que no debería llevar. Es la diferencia entre un filtro que «parece que filtra bien» y un filtro validado, testado y con su registro guardado.
En PSF trabajamos el bloque de seguridad y calidad con bodegas, cerveceras, plantas de agua y refrescos, y cada vez más con industria farmacéutica y biosanitaria. Aquí explicamos qué exige la normativa real sobre filtración estéril, cómo se comprueba con el test de integridad, qué pasa con esa integridad después de esterilizar el sistema, quién más te va a pedir esos mismos papeles aunque no vendas un medicamento, y qué preguntar a un proveedor antes de firmar.
En este artículo
- Qué es la filtración sanitaria en un proceso industrial
- El test de integridad: punto de burbuja y difusión
- Esterilización SIP y autoclave: la integridad no termina en el filtro
- Automatizar el test de integridad
- De la sala blanca a la bodega: por qué el listón ha subido
- Trazabilidad y contacto alimentario
- Qué preguntar a tu proveedor antes de firmar
- Qué cambia cuando la seguridad se puede demostrar
Qué es la filtración sanitaria en un proceso industrial
Un filtro «esterilizante» o sanitario no es simplemente uno de poro muy pequeño. Es un filtro cuyo modelo ha superado un ensayo de reto microbiológico: se le hace pasar una suspensión de Brevundimonas diminuta a una concentración mínima de 10⁷ UFC por cm² de superficie filtrante, y se comprueba que no aparece ni un solo microorganismo al otro lado. Así lo exige el método de referencia, la norma ASTM F838-20 [1], y así lo recoge también la norma específica para filtración esterilizante en procesos asépticos, la ISO 13408-2:2018 [2].
Esto nació en farma, pero ya no se queda ahí. Si suministras a una cadena de distribución, exportas fuera de la UE o tu cliente audita su cadena de proveedores, es habitual que te pidan la misma trazabilidad que a un laboratorio: no que «confíes» en el filtro, sino que lo demuestres.
El test de integridad: punto de burbuja y difusión

El ensayo de reto microbiológico valida el modelo de filtro, una vez, en laboratorio. Pero cada cartucho concreto que se monta en planta necesita su propia comprobación, no destructiva, antes y después de usarlo. Es lo que exige el Anexo 1 de las normas GMP de la UE, en vigor desde agosto de 2023 [4], y lo que detalla con más profundidad técnica el Informe Técnico n.º 26 de la PDA, revisado en 2025 [3].
Dos métodos hacen ese trabajo:
| Método | Qué mide | Cuándo se usa |
|---|---|---|
| Punto de burbuja | La presión de gas a la que aparece el primer flujo continuo de burbujas en el filtro humedecido: indica el tamaño del poro más grande | Filtros individuales o de área pequeña; verificación rápida en planta |
| Flujo difusivo | El volumen de gas que atraviesa la membrana húmeda por difusión, a una presión inferior al punto de burbuja | Cartuchos de área grande o baterías de varios filtros; mayor sensibilidad |
Ninguno de los dos sustituye al ensayo microbiológico: solo confirman, de forma no destructiva, que ese filtro concreto conserva la integridad con la que salió validado.
Esterilización SIP y autoclave: la integridad no termina en el filtro
Esterilizar el sistema, por vapor en el propio circuito (SIP) o en autoclave, no es el último paso: es un punto más a comprobar. El calor húmedo estresa la membrana, y un filtro que pasó el test de integridad antes del ciclo puede no pasarlo después si el ciclo no estaba validado para ese modelo concreto.
La validación del proceso de esterilización por calor húmedo la fija la ISO 17665:2024 [5], con ciclos de referencia habituales de 121 °C durante 15 minutos o 134 °C durante 3 minutos. La esterilización en el propio circuito de proceso, sin desmontar el sistema, tiene su norma específica, la ISO 13408-5 [6], y la letalidad del ciclo se confirma con indicadores biológicos conforme a la ISO 11138-3:2017 [7]. Por eso el test de integridad se repite después del ciclo, no solo antes: es la única forma de saber si la esterilización dejó el filtro donde estaba o le hizo perder una fibra.
Esto también condiciona cómo se diseñan las carcasas y los equipos auxiliares: si van a entrar en un autoclave o a recibir vapor directo en el propio circuito, tienen que ser desmontables lo justo y estar fabricados en acero inoxidable de principio a fin, sin juntas ni plásticos que no aguanten el ciclo. Es la razón por la que en nuestros equipos de laboratorio para control microbiológico, como las rampas de filtración, las bombas de vacío o los dispensadores de membrana, todo el conjunto está pensado para limpiarse y esterilizarse en autoclave sin desmontarlo pieza a pieza.
Cómo lo resolvemos en PSF
Automatizar el test de integridad
El test de integridad manual depende de quién lo lea y de si alguien apunta el resultado en el papel correcto. Por eso desarrollamos PSFcheck: una unidad portátil que hace el test de integridad de forma automática, en carcasas de entre 0,1 y 999 litros de volumen neto, guarda más de dos millones de resultados y los pasa a PC o a red sin transcribirlos a mano. No cambia la norma que hay que cumplir; cambia que el registro exista siempre, sin depender de que alguien se acuerde de guardarlo. Lo integramos junto con los equipos auxiliares de CIP y dosificación con los que ya trabajan bodegas y plantas de bebidas.
De la sala blanca a la bodega: por qué el listón ha subido para todos

Casi todo lo que se escribe sobre filtración estéril y test de integridad está pensado para farma: inyectables, sala blanca, llenado aséptico. Pero la exigencia se ha ido bajando hacia la industria alimentaria y de bebidas por una vía distinta: la de los propios clientes. Una cadena de distribución grande, un contrato de marca blanca o un mercado de exportación piden hoy, cada vez con más frecuencia, la misma trazabilidad documental que se le pide a un laboratorio farmacéutico, aunque el producto final sea un vino, una cerveza o un refresco.
Esto es lo que de verdad hay detrás de una búsqueda como «filtración sanitaria» cuando no la hace alguien de farma: no se pregunta por un medicamento, se pregunta si el proceso de una bodega o una planta de bebidas aguanta el mismo nivel de control que se le exige a un producto sanitario. La respuesta técnica es la misma en los dos casos: reto microbiológico del filtro, test de integridad antes y después, ciclo de esterilización validado y registro trazable. Cambia el producto que sale por el otro lado, no la exigencia.
Trazabilidad y contacto alimentario: del papel a la auditoría
El Reglamento (CE) n.º 178/2002, artículo 18 [8], obliga a cualquier operador de la cadena alimentaria a poder identificar de quién recibió y a quién entregó cada producto, el principio de «un paso atrás, un paso adelante», y a tener esa información lista para cuando la pida la autoridad. Un lote filtrado sin el registro del filtro, el test de integridad y el ciclo de esterilización que se le aplicó es un eslabón roto en esa cadena.
A eso se suma el material del propio filtro: las carcasas y membranas en contacto con el producto deben cumplir el marco general del Reglamento (CE) n.º 1935/2004 [9] y, si llevan componentes plásticos, los límites de migración del Reglamento (UE) n.º 10/2011 [10]. Si exportas a Estados Unidos, las membranas de ultrafiltración tienen además su propia referencia en el 21 CFR 177.2910 de la FDA [12].
No es papeleo por papeleo: según el informe anual 2024 de la red de alerta europea, RASFF/ACN [11], la Comisión Europea registró 9.460 notificaciones en toda la red durante 2024, un 8 % más que en 2023, de las que 5.250 fueron alertas RASFF propiamente dichas, un 12 % más. La exigencia de trazabilidad no baja: sube.
Qué preguntar a tu proveedor de filtración antes de firmar
- ¿Aporta el certificado del ensayo de reto microbiológico del modelo de filtro, no solo la ficha técnica?
- ¿El test de integridad se hace antes y después del proceso, y queda guardado?
- ¿El ciclo de esterilización SIP o autoclave está validado para ese filtro en concreto, o es «el de siempre»?
- ¿Los materiales en contacto con tu producto cumplen el 1935/2004 y, si son plásticos, el 10/2011?
- ¿Puede automatizar el test de integridad para quitar el error de lectura manual?
Qué cambia cuando la seguridad se puede demostrar

Un lote seguro no es el que «probablemente» está limpio: es el que tiene detrás un filtro validado por reto microbiológico, un test de integridad hecho antes y después de usarlo, un ciclo de esterilización con su indicador biológico, y un registro que aguanta una auditoría. Eso es lo que separa filtrar de filtrar con garantías sanitarias. Si quieres revisar cómo está ese proceso en tu planta, desde el filtro hasta el registro, escríbenos y lo miramos juntos. También puedes ver cómo elegimos el cartucho adecuado para cada proceso en nuestra guía de filtros Sartorius o revisar el equipamiento de control microbiológico que usamos para verificarlo en laboratorio.
Hablemos de tu proceso
Si tu bodega, planta o laboratorio necesita demostrar la seguridad sanitaria de cada lote, y no solo cumplirla sobre el papel, cuéntanos cómo filtras hoy.
Bibliografía
- ASTM International. (2020). ASTM F838-20, Standard Test Method for Determining Bacterial Retention of Membrane Filters Utilized for Liquid Filtration. store.astm.org
- International Organization for Standardization. (2018). ISO 13408-2:2018, Aseptic processing of health care products — Part 2: Sterilizing filtration. iso.org
- Parenteral Drug Association. (2025). Technical Report No. 26 (Revised 2025): Sterilizing Filtration of Liquids. pda.org
- Comisión Europea. (2022). EudraLex, Volumen 4, Anexo 1: Fabricación de medicamentos estériles. health.ec.europa.eu
- International Organization for Standardization. (2024). ISO 17665:2024, Sterilization of health care products — Moist heat. iso.org
- International Organization for Standardization. (2006). ISO 13408-5:2006, Aseptic processing of health care products — Part 5: Sterilization in place. iso.org
- International Organization for Standardization. (2017). ISO 11138-3:2017, Sterilization of health care products — Biological indicators — Part 3. iso.org
- Parlamento Europeo y Consejo. (2002). Reglamento (CE) n.º 178/2002. eur-lex.europa.eu
- Parlamento Europeo y Consejo. (2004). Reglamento (CE) n.º 1935/2004. eur-lex.europa.eu
- Comisión Europea. (2011). Reglamento (UE) n.º 10/2011. eur-lex.europa.eu
- Comisión Europea, DG SANTE. (2025). Informe anual 2024 de la red de alerta y cooperación (RASFF/ACN). food.ec.europa.eu
- U.S. Food and Drug Administration. (n.d.). 21 CFR § 177.2910, Ultrafiltration membranes. ecfr.gov