Filtros para vino: cómo elegir el sistema adecuado para una bodega eficiente, segura y rentable
La filtración del vino no debe decidirse solo por micras. Una buena elección protege la calidad sensorial, reduce mermas, mejora la estabilidad microbiológica y evita problemas en el embotellado.
Resumen rápido: elegir filtros para vino implica analizar el tipo de vino, la turbidez, la etapa del proceso, el objetivo técnico, el nivel de seguridad microbiológica requerido y el coste real por litro filtrado. Una bodega no necesita “el filtro más fino”, sino una cadena de filtración equilibrada: clarificación, prefiltración, microfiltración y filtración final cuando el producto lo requiere.
Checklist rápido antes de elegir un filtro para vino
- ¿El vino está destinado a embotellado inmediato o a depósito?
- ¿Hay turbidez visible, carga coloidal o riesgo de colmatación rápida?
- ¿El objetivo es brillo, estabilidad, reducción microbiológica o protección del cartucho final?
- ¿El vino es blanco, rosado, tinto, espumoso, dulce, seco o con azúcar residual?
- ¿Se conoce la presión diferencial máxima admisible?
- ¿Se está midiendo el rendimiento por lote y el coste por litro?
- ¿Los materiales del sistema son aptos para contacto alimentario?
| Necesidad en bodega | Solución de filtración habitual | Objetivo técnico |
|---|---|---|
| Vino turbio tras estabilización | Clarificación y prefiltración | Reducir sólidos y proteger etapas posteriores |
| Vino con riesgo microbiológico | Microfiltración o filtración final | Controlar levaduras y bacterias antes de embotellar |
| Colmatación frecuente | Escalado de micraje y diagnóstico de proceso | Aumentar vida útil de consumibles y reducir paradas |
| Coste alto por lote | Optimización de sistema y consumibles | Reducir pérdidas, agua, tiempo y reposiciones |
Advertencia técnica: bajar el micraje sin estudiar el estado del vino suele aumentar la presión diferencial, acortar la vida útil del cartucho y elevar el coste por litro. La filtración eficaz empieza antes del filtro final.

Filtros para vino: guía técnica para elegir, dimensionar y optimizar la filtración en bodega
Los filtros para vino son una parte crítica del proceso enológico, pero su función real va mucho más allá de “dejar el vino limpio”. En una bodega profesional, la filtración conecta directamente con la calidad sensorial, la estabilidad microbiológica, la seguridad alimentaria, la eficiencia de producción, el coste por litro y la fiabilidad del embotellado. Por eso, elegir un filtro únicamente por el tamaño de poro o por el precio del cartucho es una decisión incompleta.
En PSF trabajamos la filtración del vino como un proceso completo. Analizamos el producto, el punto exacto del ciclo de elaboración, la carga de sólidos, la turbidez, la presión diferencial, el caudal, el objetivo microbiológico y el rendimiento económico del sistema. Nuestro enfoque no es vender un consumible aislado, sino definir la solución de filtración que permita a la bodega filtrar mejor, perder menos producto y proteger la calidad del vino hasta el momento del consumo.
Un vino puede estar visualmente limpio y, aun así, no estar preparado para una filtración final exigente. Puede tener una carga coloidal elevada, restos de levaduras, bacterias lácticas, partículas finas, compuestos inestables o una matriz que colmata los cartuchos en pocos minutos. También puede suceder lo contrario: un vino correctamente estabilizado puede ser filtrado de forma segura con una etapa más sencilla, evitando sobrecostes y tratamientos innecesarios.
Esta guía explica qué tipos de filtros para vino existen, cuándo utilizar cada uno, qué errores conviene evitar y cómo estructurar una cadena de filtración eficiente para bodegas que buscan calidad, seguridad y rentabilidad.
Qué son los filtros para vino
Los filtros para vino son equipos, medios filtrantes o consumibles diseñados para separar partículas, sólidos en suspensión, microorganismos o determinados compuestos presentes en el vino, el mosto o productos vitivinícolas. Su finalidad puede ser visual, tecnológica, microbiológica o productiva.
En términos sencillos, un filtro permite retener aquello que no debe llegar al depósito final, a la línea de embotellado o a la botella. Sin embargo, en términos técnicos, la filtración es una operación de separación que debe adaptarse a la matriz del vino. No todos los vinos se comportan igual frente al mismo filtro. Un blanco joven, un tinto con estructura, un vino dulce, un espumoso o un vino con crianza tienen necesidades distintas.
La elección del sistema depende de variables como:
- Tipo de vino y composición.
- Nivel de turbidez inicial.
- Presencia de coloides, polisacáridos, proteínas o partículas finas.
- Carga microbiológica.
- Momento del proceso: desbaste, clarificación, estabilización, preembotellado o filtración final.
- Caudal requerido por la bodega.
- Volumen de lote.
- Objetivo de vida comercial del producto.
- Presión máxima admisible.
- Coste aceptable por litro filtrado.
Idea clave: el filtro correcto no es siempre el más cerrado. Es el que consigue el objetivo técnico con el menor impacto posible sobre el vino, el proceso y el coste operativo.
Objetivos técnicos de la filtración del vino
Una buena estrategia de filtración en bodega debe empezar por una pregunta: ¿qué problema queremos resolver? La respuesta condiciona el tipo de filtro, el grado de retención, el material, la superficie filtrante y la configuración del sistema.
1. Clarificación visual
La clarificación busca reducir turbidez, partículas visibles y sedimentos. Es especialmente importante en vinos blancos, rosados y espumosos, donde el consumidor espera brillo y limpieza visual. También puede ser relevante en tintos destinados a mercados donde se penaliza la presencia de precipitados.
2. Protección de la filtración final
Muchas bodegas sufren colmataciones prematuras porque intentan resolver con un cartucho final lo que debería haberse resuelto en una etapa previa. La prefiltración protege los filtros más finos, estabiliza el caudal y evita picos de presión.
3. Estabilidad microbiológica
En vinos con azúcar residual, vinos de baja graduación, productos sensibles o embotellados destinados a largas cadenas logísticas, el control microbiológico es crítico. La filtración final puede ayudar a reducir el riesgo de refermentaciones, alteraciones organolépticas o desviaciones producidas por levaduras y bacterias.
4. Reducción de mermas
Cada parada, purga, arranque, lavado o cambio de cartucho puede suponer pérdida de producto. Una filtración mal dimensionada no solo consume más consumibles: también genera más vino retenido, más tiempo improductivo y más agua de limpieza.
5. Mejora del coste por litro
El coste real de la filtración no se calcula solo con el precio del cartucho. Debe incluir mano de obra, tiempo de línea, producto perdido, agua, energía, químicos de limpieza, frecuencia de sustitución y riesgo de incidencias. En PSF analizamos el proceso completo para encontrar el punto de equilibrio entre seguridad, rendimiento y coste.
Tipos de filtros para vino
En bodega pueden convivir distintos sistemas de filtración. Cada uno tiene una función concreta y un punto óptimo de uso. La clave no está en elegir un único sistema, sino en construir una secuencia lógica.
Filtros de placas para vino
Los filtros de placas utilizan placas filtrantes con distintos grados de retención. Son habituales en bodegas por su versatilidad, facilidad de uso y capacidad para trabajar en etapas de clarificación o afinado. Pueden emplearse en vinos con diferentes niveles de turbidez, siempre que se seleccione la placa adecuada.
Su principal ventaja es la flexibilidad. Permiten cambiar el grado de filtración según el lote y pueden ser útiles cuando la bodega trabaja con volúmenes variables. Su principal limitación aparece cuando se necesita una filtración final muy controlada, reproducible y validable desde el punto de vista microbiológico.
Filtros de cartucho para vino
Los cartuchos filtrantes son una solución clave en filtración de seguridad, prefiltración fina y filtración final. Pueden fabricarse con diferentes materiales y configuraciones: polipropileno, PES, nylon, membranas específicas, profundidad graduada o medios plisados de alta superficie.
La gran ventaja del cartucho es su control técnico: permite trabajar con grados de retención definidos, caudales calculables y una integración sencilla en líneas de embotellado. También facilita la sustitución, la trazabilidad y la estandarización del proceso.
Filtros de membrana para vino
La membrana se utiliza cuando el objetivo es una retención más precisa, especialmente en filtración final o de seguridad. En vinos sensibles, la membrana debe seleccionarse con cuidado para evitar pérdidas innecesarias de caudal, colmatación rápida o impacto sobre el perfil organoléptico.
En una cadena bien diseñada, la membrana final nunca debería recibir un vino cargado. Debe llegar protegida por etapas previas que hayan reducido turbidez, partículas finas y carga coloidal.
Filtración tangencial o crossflow
La filtración tangencial, también conocida como crossflow, trabaja con un flujo paralelo a la superficie de la membrana. Esta configuración reduce la acumulación directa de sólidos sobre la membrana y permite tratar volúmenes importantes con menor dependencia de tierras filtrantes o placas.
Es una alternativa especialmente interesante cuando la bodega busca automatización, reducción de residuos, menor manipulación y mejora del rendimiento en lotes medianos o grandes. No obstante, su rentabilidad depende del volumen, del perfil de vinos, del mantenimiento y del coste total del sistema.
Filtración con tierras
La filtración con tierras diatomeas ha sido tradicional en muchas bodegas para clarificación y desbaste. Puede ser eficaz para cargas de sólidos elevadas, pero implica manipulación de coadyuvantes, generación de residuos, controles de seguridad laboral y una gestión cuidadosa para evitar variabilidad en el resultado.
Muchas bodegas valoran alternativas o combinaciones que reduzcan el uso de tierras, especialmente cuando quieren procesos más limpios, automatizados y predecibles.
| Tipo de filtro | Uso habitual | Ventajas | Limitaciones |
|---|---|---|---|
| Placas | Clarificación y afinado | Versátiles, útiles para lotes variables | Menor control que un cartucho final validable |
| Cartuchos de profundidad | Prefiltración | Alta capacidad de retención de carga | Requieren selección correcta por compatibilidad y caudal |
| Membrana | Filtración final o seguridad | Mayor precisión y control microbiológico | Sensible a colmatación si el vino llega mal preparado |
| Tangencial | Clarificación avanzada | Menos residuos y mayor automatización | Inversión inicial superior y necesidad de mantenimiento técnico |
| Tierras | Desbaste y clarificación | Buena capacidad para cargas altas | Manipulación de coadyuvantes y generación de residuos |

Micrajes en filtros para vino: cómo interpretarlos correctamente
Uno de los errores más habituales es tomar decisiones únicamente por micraje. El tamaño de poro importa, pero no explica por sí solo el rendimiento del filtro. También influyen el tipo de medio filtrante, la superficie, la estructura interna, la compatibilidad química, la presión, la temperatura, el caudal y el estado real del vino.
En bodega se habla a menudo de filtración gruesa, media, fina y final. Cada etapa tiene sentido si responde a un objetivo. Un filtro demasiado abierto puede dejar pasar partículas que colmatarán la siguiente etapa. Un filtro demasiado cerrado puede bloquearse pronto, generar sobrepresión y aumentar el coste operativo.
| Rango orientativo | Aplicación habitual | Objetivo | Riesgo si se aplica mal |
|---|---|---|---|
| Filtración gruesa | Vinos con carga visible o tras trasiego | Retener partículas grandes y proteger etapas posteriores | Insuficiente para brillo o seguridad microbiológica |
| Filtración media | Clarificación general | Reducir turbidez y mejorar limpidez | Puede quedarse corta antes de embotellado exigente |
| Filtración fina | Preparación antes del cartucho final | Proteger membranas y estabilizar el caudal | Colmatación si el vino no está bien estabilizado |
| Filtración final | Antes del embotellado | Seguridad, estabilidad y control microbiológico | Coste elevado si se usa como primera barrera |
Criterio PSF: antes de cerrar micraje, analizamos el comportamiento del vino. Un sistema rentable se diseña de atrás hacia delante: primero se define el objetivo final y después se decide qué prefiltración necesita el proceso para llegar allí sin colmatar.
Filtros para vino antes del embotellado
La etapa previa al embotellado es una de las más críticas. En este punto, cualquier fallo se convierte en un problema comercial: turbidez en botella, sedimentos, refermentaciones, desviaciones microbiológicas, reclamaciones o pérdida de confianza del distribuidor.
La filtración antes del embotellado debe cumplir tres objetivos:
- Preservar la calidad del vino: mantener el perfil aromático, color, estructura y equilibrio.
- Garantizar estabilidad: reducir partículas, turbidez y riesgos microbiológicos según el tipo de vino.
- Proteger la línea: evitar paradas, sobrepresiones y cambios de consumibles durante el embotellado.
En vinos secos, estables y bien preparados, la filtración final puede ser más sencilla. En vinos con azúcar residual, baja concentración de alcohol, riesgo de contaminación o destino comercial prolongado, la exigencia microbiológica aumenta. En estos casos, el filtro final debe integrarse con buenas prácticas de higiene, control analítico y verificación del sistema.
Secuencia recomendada para una bodega profesional
- Diagnóstico del vino: turbidez, estabilidad proteica, estabilidad tartárica, carga microbiológica y comportamiento previo.
- Clarificación o desbaste: reducción de sólidos y partículas de mayor tamaño.
- Prefiltración: protección del filtro final y estabilización del caudal.
- Filtración final: cartucho o membrana adaptada al objetivo de seguridad.
- Control de presión y caudal: seguimiento de presión diferencial y rendimiento real.
- Trazabilidad: registro de lote, consumible, parámetros de trabajo y resultados.

Errores críticos al elegir filtros para vino
Error 1: elegir el filtro solo por micraje
Dos filtros con el mismo micraje pueden comportarse de forma muy distinta. La estructura del medio filtrante, la superficie efectiva, la capacidad de carga y el tipo de retención son factores decisivos. Por eso, comparar únicamente “micras contra micras” suele llevar a decisiones pobres.
Error 2: usar el cartucho final como filtro de trabajo
El filtro final debe ser una barrera de seguridad, no una solución para vinos mal preparados. Cuando una membrana final recibe demasiada carga, se colmata, sube la presión y se reduce drásticamente la vida útil del consumible.
Error 3: no medir presión diferencial
La presión diferencial es uno de los indicadores más importantes del estado del filtro. Un aumento rápido puede indicar carga excesiva, prefiltración insuficiente, incompatibilidad del medio o problemas de estabilidad del vino.
Error 4: no calcular el coste real por litro
Un filtro barato puede salir caro si obliga a cambiar consumibles con frecuencia, provoca paradas de línea o genera pérdidas de vino. La métrica correcta es el coste total por litro filtrado con calidad constante.
Error 5: ignorar la compatibilidad del material
Los materiales en contacto con vino deben ser aptos para uso alimentario y compatibles con el producto, la limpieza y las condiciones de proceso. Esto afecta a cartuchos, juntas, carcasas, membranas y conexiones.
Advertencia: una filtración demasiado agresiva, mal dimensionada o aplicada en el momento incorrecto puede aumentar pérdidas, alterar el rendimiento y generar una falsa sensación de seguridad.
Diagnóstico de colmatación: cuando el filtro se bloquea demasiado rápido
La colmatación es uno de los problemas más frecuentes en la filtración del vino. Se produce cuando partículas, coloides o microorganismos se acumulan en el medio filtrante y reducen el paso del líquido. El resultado es una caída del caudal, aumento de presión y necesidad de parar el proceso.
El error habitual es culpar al filtro. En muchos casos, el problema real está antes: estabilización incompleta, prefiltración insuficiente, selección incorrecta del grado filtrante o vino con alta carga coloidal.
| Síntoma | Causa probable | Solución recomendada |
|---|---|---|
| La presión sube muy rápido | Exceso de carga en el filtro final | Introducir prefiltración adecuada y revisar estabilización |
| El caudal cae desde el inicio | Filtro demasiado cerrado o superficie insuficiente | Redimensionar superficie filtrante y escalado de micraje |
| Muchos cambios de cartucho | Consumible mal seleccionado | Evaluar medio filtrante, profundidad y compatibilidad |
| El vino sale brillante pero aparecen sedimentos | Inestabilidad posterior o filtración insuficiente | Revisar estabilidad proteica, tartárica y microbiológica |
| Diferencias entre lotes | Variabilidad de carga o proceso no estandarizado | Crear protocolo por tipo de vino y registrar parámetros |
Parámetros que recomendamos registrar
- Volumen filtrado por cartucho o placa.
- Presión inicial, presión final y evolución de presión diferencial.
- Caudal inicial y caudal al final del lote.
- Temperatura del vino durante la filtración.
- Turbidez antes y después de cada etapa.
- Incidencias, paradas y cambios de consumible.
- Litros perdidos durante purgas, arranques y lavados.
Materiales, seguridad alimentaria y normativas en filtración de vino
En la industria alimentaria y de bebidas, el filtro no puede analizarse solo por rendimiento. También debe cumplir criterios de seguridad, compatibilidad y trazabilidad. El vino entra en contacto con carcasas, juntas, cartuchos, membranas y accesorios; por tanto, los materiales deben ser adecuados para contacto alimentario y no deben transferir sustancias que comprometan la salud, la composición del producto o sus características organolépticas.
En el entorno europeo, los materiales destinados a entrar en contacto con alimentos deben cumplir el marco aplicable de materiales en contacto alimentario. Además, las buenas prácticas de fabricación son esenciales para garantizar que los componentes se producen bajo sistemas controlados.
En filtración enológica, también es importante considerar las prácticas reconocidas por organismos técnicos del sector vitivinícola. La filtración se contempla como una práctica orientada a clarificar el vino y contribuir a su estabilidad biológica mediante la eliminación de microorganismos cuando se aplica filtración esterilizante. Asimismo, los materiales filtrantes deben ser compatibles con las prescripciones enológicas aplicables.
Materiales habituales en filtros para vino
- Polipropileno: frecuente en cartuchos de profundidad y prefiltración por su compatibilidad y resistencia.
- PES: utilizado en membranas para filtración final por su rendimiento y capacidad de retención.
- Nylon: empleado en determinadas aplicaciones donde se requiere resistencia y estabilidad.
- Acero inoxidable: habitual en carcasas, sistemas y equipos por su higiene, resistencia mecánica y limpieza.
- Juntas compatibles: seleccionadas según producto, temperatura y protocolo de limpieza.
Punto crítico: no basta con que un filtro “funcione”. Debe ser adecuado para el producto, el proceso, el protocolo de limpieza y el marco de seguridad alimentaria aplicable.
Cómo elegir filtros para vino: método práctico para bodegas
La mejor forma de elegir filtros para vino es partir del proceso, no del catálogo. En PSF aplicamos un enfoque técnico que permite transformar una necesidad genérica en una solución concreta.
Paso 1: definir el objetivo
El filtro puede buscar brillo, reducción de turbidez, protección de membrana, estabilidad microbiológica o mejora del rendimiento. Cada objetivo exige una solución distinta.
Paso 2: analizar el estado del vino
El mismo filtro puede rendir de forma excelente en un vino bien estabilizado y fallar en otro con alta carga coloidal. Por eso es importante evaluar turbidez, historial de tratamientos, temperatura, carga microbiológica y comportamiento en filtraciones anteriores.
Paso 3: diseñar la cadena de filtración
La cadena puede incluir desbaste, clarificación, prefiltración, microfiltración y filtración final. El objetivo es que cada etapa haga su trabajo sin exigir demasiado a la siguiente.
Paso 4: dimensionar superficie y caudal
Un filtro correctamente seleccionado puede fallar si la superficie filtrante es insuficiente. El dimensionamiento debe considerar volumen de lote, tiempo disponible, caudal objetivo, presión máxima y frecuencia de cambio.
Paso 5: calcular coste total
Una bodega debe medir litros filtrados por consumible, número de paradas, tiempo de línea, mermas, agua de limpieza y estabilidad del resultado. Solo así se puede comparar una solución frente a otra.
Paso 6: validar en proceso real
Los datos de ficha técnica ayudan, pero el comportamiento real depende del vino. Por eso recomendamos ensayos controlados, seguimiento de presión diferencial y evaluación de rendimiento por lote.
Resultado esperado: una bodega que filtra bien no solo obtiene vino limpio. Obtiene lotes más estables, menos incidencias, menos pérdidas y una producción más predecible.
Soluciones PSF para filtros de vino y filtración enológica
En PSF entendemos la filtración como una herramienta para mejorar el proceso productivo. Nuestro trabajo se centra en unir tecnología, asesoramiento técnico y rentabilidad. Cada bodega tiene vinos, volúmenes, equipos y objetivos diferentes; por eso no proponemos soluciones estándar sin diagnóstico.
Proceso
Filtración y clarificación
Ayudamos a reducir turbidez, partículas y residuos para obtener vinos más limpios, estables y preparados para las siguientes etapas.
Seguridad
Control microbiológico
Diseñamos soluciones de filtración final y de seguridad para reducir riesgos antes del embotellado.
Tecnología
Cartuchos y consumibles
Suministramos cartuchos, membranas y consumibles técnicos adaptados a procesos Food & Beverage.
Rentabilidad
Reducción de mermas
Optimizamos la cadena de filtración para reducir pérdidas de vino, cambios de consumible y paradas de línea.
Diagnóstico
Optimización de procesos
Analizamos caudal, presión diferencial, rendimiento y coste por litro para mejorar el sistema existente.
Bodega
Solución personalizada
Adaptamos la filtración a vinos blancos, tintos, rosados, espumosos, dulces y productos especiales.
¿Tu bodega necesita mejorar la filtración del vino?
En PSF podemos ayudarte a seleccionar filtros, cartuchos, membranas y sistemas de filtración adaptados a tu proceso real. Nuestro objetivo es claro: menos pérdidas, más eficiencia y un vino final más estable.
Preguntas frecuentes sobre filtros para vino
¿Qué filtro se usa para vino antes de embotellar?
Depende del tipo de vino y del objetivo. En muchos casos se utiliza una prefiltración para proteger la etapa final y después un cartucho o membrana de filtración final cuando se busca mayor seguridad microbiológica.
¿Cuál es el mejor filtro para clarificar vino?
El mejor filtro es el que se adapta al nivel de turbidez, volumen de lote y objetivo de calidad. Pueden utilizarse placas, cartuchos de profundidad, filtración tangencial o combinaciones de varias etapas.
¿Qué diferencia hay entre clarificación y filtración final?
La clarificación reduce turbidez y partículas. La filtración final se aplica cerca del embotellado y busca una mayor seguridad, estabilidad y control del producto terminado.
¿Un filtro más fino siempre es mejor?
No. Un filtro más fino puede colmatarse rápidamente si el vino no está bien preparado. La clave es diseñar una cadena progresiva de filtración.
¿Por qué se colmatan los filtros de vino?
La colmatación puede deberse a exceso de partículas, coloides, proteínas, microorganismos, prefiltración insuficiente, baja superficie filtrante o selección incorrecta del medio.
¿Qué es la filtración estéril del vino?
Es una filtración de seguridad orientada a reducir microorganismos antes del embotellado. Debe formar parte de un proceso controlado con higiene, prefiltración y parámetros adecuados.
¿Qué filtros reducen mejor las mermas en bodega?
Los sistemas correctamente dimensionados reducen mermas. No depende solo del tipo de filtro, sino del equilibrio entre prefiltración, superficie, caudal, presión y frecuencia de cambio.
¿Se puede filtrar vino tinto sin perder calidad?
Sí, siempre que se seleccione el sistema correcto y se evite una filtración innecesariamente agresiva. En tintos es importante proteger color, estructura y perfil sensorial.
¿Qué mantenimiento requieren los filtros para vino?
Requieren limpieza, control de integridad cuando aplique, sustitución de consumibles, revisión de juntas, seguimiento de presión diferencial y trazabilidad de uso por lote.
¿Qué materiales deben tener los filtros para vino?
Deben ser materiales compatibles con contacto alimentario y adecuados para vino, limpieza, temperatura y condiciones de trabajo. Es habitual usar acero inoxidable, polipropileno, PES y juntas compatibles.
¿Cuándo conviene usar filtración tangencial en vino?
Puede ser interesante en bodegas con volúmenes relevantes, necesidad de automatización, reducción de residuos o búsqueda de mayor rendimiento en clarificación.
¿PSF suministra filtros y asesoramiento para bodegas?
Sí. En PSF suministramos cartuchos, membranas, consumibles y soluciones de filtración, además de asesoramiento técnico para optimizar procesos enológicos.
Bibliografía
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- Organización Internacional de la Viña y el Vino. (s. f.). Application of membrane techniques.
- Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. (2004). Regulation (EC) No 1935/2004 on materials and articles intended to come into contact with food.
- Comisión Europea. (2026). Food Contact Materials.
- Comisión Europea. (2006). Commission Regulation (EC) No 2023/2006 on good manufacturing practice for food contact materials.
- Sartorius. (s. f.). Vinosart PS membrane filter cartridges for wine and sparkling wine production.